Santos Apóstoles · Kindle

Parte 5 · Capítulo 2

Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales

CONSIDERACIÓN SOBRE EL INMENSO BENEFICIO QUE DIOS NOS HACE AL LLAMARNOS A SU SERVICIO, SEGÚN LA PROMESA YA CITADA

Tramo 1 de 3

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1. Considera, los puntos de tu promesa. El primero es haber dejado, rehusado, detestado, renunciado, para siempre, todo pecado mortal; el segundo es haber dedicado y consagrado tu alma, tu corazón, tu cuerpo, con todo lo que de él depende, al amor y al servicio de Dios; el tercero es que, si llegases a caer en alguna mala acción, te levantarías enseguida, mediante la gracia de Dios. ¡Qué resoluciones tan bellas, justas, dignas y generosas!

Reflexiona bien en tu interior cuán santa, razonable y deseable es esta promesa.

2. Considera a quien has hecho esta promesa: la has hecho a Dios. Si la palabra razonable dada a los hombres nos obliga estrechamente, cuánto más la palabra dada a Dios. « ¡Ah, Señor! -decía David-, es a Ti, a quien mi corazón ha hablado; mi corazón ha dicho una buena palabra; jamás la olvidaré».

3. Considera en presencia de quien, pues ha sido delante de toda la corte celestial. ¡Ah! la Santísima Virgen, San José, tu Ángel bueno, San Luis, toda esta bendita compañía te miraba y, al oír tus palabras, exhalaba suspiros de gozo y aprobación, y, con una mirada de amor inefable, veía tu corazón, que, postrado a los pies del Salvador, se consagraba a su servicio. En la Jerusalén celestial hubo un gozo muy particular, y ahora se celebrará allí la conmemoración, si de corazón renuevas tus propósitos.

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