Capítulo 2
Camino de perfección · Santa Teresa de Jesús
Que trata cómo se han de descuidar de las necesidades y del bien que hay en la pobreza
Tramo 4 de 5
7. Porque hay tanto escrito de esta virtud, que no lo sabré yo entender, cuanto más decir, y por no agraviarla en loarla yo, no digo más en ella. Sólo he dicho lo que he visto por experiencia, y yo confieso que he ido tan embebida, que no me he entendido hasta ahora. Mas, pues está dicho, por amor del Señor, pues son nuestras armas la santa pobreza y lo que al principio de la fundación de nuestra orden tanto se estimaba y guardaba en nuestros santos padres (que me ha dicho quien lo sabe, que de un día para otro no guardaban nada), ya que en tanta perfección exterior no se guarde, en lo interior procuremos tenerla. Dos horas son de vida, grandísimo el premio; y cuando no hubiera ninguno, sino cumplir lo que nos aconsejó el Señor, era grande la paga imitar en algo a Su Majestad.
8. Estas armas han de tener nuestras banderas, que de todas las maneras lo queramos guardar: en casa, en vestidos, en palabras, y mucho más en el pensamiento. Y mientras esto hicieren, no hayan miedo caiga la religión de esta casa, con el favor de Dios; que -como decía santa Clara- grandes muros son los de la pobreza. De éstos -decía ella- y de humildad quería cercar su monasterio; y a buen seguro, si se guarda de verdad, que esté la honestidad y todo lo demás fortalecido mucho mejor que con muy suntuosos edificios. De esto se guarden, por amor de Dios y por su sangre se lo pido yo; y, si con conciencia puedo decir, que el día que tal hicieren se torne a caer.
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