Capítulo 2
Camino de perfección · Santa Teresa de Jesús
Que trata cómo se han de descuidar de las necesidades y del bien que hay en la pobreza
Tramo 2 de 5
3. Mirad, hermanas, que va mucho en esto, muerta yo, que para esto os lo dejo escrito; que mientras yo viviere os lo acordaré, que por experiencia veo la gran ganancia: cuando menos hay, más descuidada estoy; y sabe el Señor que, a mi parecer, me da más pena cuando mucho sobra que cuando nos falta; no sé si lo hace. Como ya tengo visto, nos lo da luego el Señor. Sería engañar el mundo otra cosa: hacernos pobres no siéndolo de espíritu, sino en lo exterior. Conciencia se me haría -a manera de decir- y me parecería pedir limosna las ricas, y plega a Dios no sea así, que adonde hay estos cuidados demasiados de que den, una vez u otra se irán por la costumbre, o podrían ir y pedir lo que no han menester, por ventura a quien tiene más necesidad; y, aunque ellos no pueden perder nada, sino ganar más, nosotras perderíamos. No plega a Dios, mis hijas. Cuando esto hubiera de ser, más quisiera tuvierais renta. 4. En ninguna manera se ocupe en esto el pensamiento, os pido, por amor de Dios, en limosna; y la más chiquita, cuando esto entendiese alguna vez en esta casa, clame a Su Majestad y acuérdelo a la mayor; con humildad le diga que va errada; y lo va tanto, que poco a poco se va perdiendo la verdadera pobreza. Yo espero en el Señor no será así ni dejará a sus siervas; y para esto, aunque no sea para más, aproveche esto que me habéis mandado escribir por despertador.
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