Santos Apóstoles · Kindle

Capítulo 3

Camino de perfección · Santa Teresa de Jesús

Prosigue lo que en el primero comencé a tratar y persuade a las hermanas a que se ocupen siempre en suplicar a Dios favorezca a los que trabajan por la Iglesia. Acaba con una exclamación

Tramo 1 de 7

Letra pequeñaMedianaGrande

1. Tornando a lo principal, para lo que el Señor nos juntó en esta casa y por lo que yo mucho deseo seamos algo para que contentemos a Su Majestad, digo que, viendo tan grandes males, que fuerzas humanas no bastan a atajar este fuego de estos herejes (con que se ha pretendido hacer gente, para si pudieran, a fuerza de armas, remediar tan gran mal y que va tan adelante), me ha parecido es menester como cuando los enemigos en tiempo de guerra han corrido toda la tierra y viéndose el Señor de ella apretado se recoge a una ciudad, que hace muy bien fortalecer, y desde allí acaece algunas veces dar en los contrarios, y ser tales los que están en la ciudad, como es gente escogida, que pueden más ellos a solas que con muchos soldados, si eran cobardes, pudieron; y muchas veces se gana de esta manera victoria; al menos, aunque no se gane, no los vencen; porque como no haya traidor, si no es por hambre, no los pueden ganar. Acá esta hambre no la puede haber que baste a que se rindan; a morir sí, mas no a quedar vencidos.

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