Santos Apóstoles · Kindle

Capítulo 12

Camino de perfección · Santa Teresa de Jesús

Trata de cómo ha de tener en poco la vida el verdadero amador de Dios, y la honra

Tramo 2 de 5

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2. Torno a decir que está el todo o gran parte en perder cuidado de nosotros mismos y nuestro regalo; que quien de verdad comienza a servir al Señor, lo menos que le puede ofrecer es la vida; pues le ha dado su voluntad, ¿qué teme? Claro está que si es verdadero religioso o verdadero orador, y pretende gozar regalos de Dios, que no ha de volver las espaldas a desear morir por él y pasar martirio. Pues ¿ya no sabéis, hermanas, que la vida del buen religioso, y que quiere ser de los allegados y amigos de Dios, es un largo martirio? Largo, porque para compararle a los que de presto los degollaban, se puede llamar largo; mas toda es corta la vida y algunas cortísimas. ¿Y qué sabemos si seremos de tan corta, que desde una hora o momento que nos determinemos a servir del todo a Dios se acabe? Posible sería; que, en fin, todo lo que tiene fin no hay que hacer caso de ello; y, pensando que cada hora es la postrera, ¿quién no la trabajará? Pues creedme que pensar esto es lo mas seguro.

3. Por eso, mostrémonos a contradecir en todo nuestra voluntad; que si traéis cuidado -como he dicho-, sin saber cómo, poco a poco os hallaréis en la cumbre. Mas ¡qué gran rigor parece decir no nos hagamos placer en nada, como no se dice qué gustos y deleites trae consigo esta contradicción y lo que se gana con ella! Aun en esta vida, ¡qué seguridad! Aquí, como todas lo usáis, estáse lo más hecho; unas a otras se despiertan y ayudan; en esto ha cada una procurar ir adelante de las otras.

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