Santos Apóstoles · Kindle

Capítulo 12

Camino de perfección · Santa Teresa de Jesús

Trata de cómo ha de tener en poco la vida el verdadero amador de Dios, y la honra

Tramo 5 de 5

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8. Diréis «que son cosillas naturales», «que no hay que hacer caso». No os burléis con eso, que crece como espuma, y no hay cosa pequeña en tan notable peligro como son estos puntos de honra y mirar si nos hicieron agravio. ¿Sabéis por qué, sin otras hartas cosas? Por ventura en una comienza por poco y no es casi nada, y luego mueve el demonio a que al otro le parezca mucho, y aun pensará es carida[d] decirle que cómo consiente aquel agravio, que Dios le dé paciencia, que se lo ofrezcáis, que no sufriera más un santo. Pone un caramillo en la lengua de la otra, que ya que acabáis con vos de sufrir, quedáis aún tentada de vanagloria de lo que no sufristeis con la perfección que se había de sufrir.

9. Y es esta nuestra naturaleza tan flaca, que aun diciéndonos que no hay que sufrir, pensamos hemos hecho algo y lo sentimos, ¡cuánto más ver que lo sienten por nosotras! Y así va perdiendo el alma las ocasiones que había tenido para merecer, y queda más flaca y abierta la puerta al demonio para que otra vez venga con otra cosa peor; y aun podrá acaecer, aun cuando vos queráis sufrirlo, que vengan a vos y os dirán «que si sois bestia», «que bien es que se sientan las cosas». ¡Oh, por amor de Dios, hermanas mías!, que a ninguna le mueva indiscreta caridad para mostrar lástima de la otra en cosa que toque a estos fingidos agravios, que es como la que tuvieron los amigos del santo Job con él y su mujer.

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