Capítulo 13
Camino de perfección · Santa Teresa de Jesús
Prosigue en la mortificación, y cómo ha de huir de los puntos y razones del mundo para llegarse a la verdadera razón
Tramo 2 de 4
3. No nos lo deje Dios querer, sino que la que le pareciere es tenida entre todas en menos, se tenga por más bienaventurada; y así lo es, si lo lleva como lo ha de llevar, que no le faltará honra en esta vida ni en la otra; créanme esto a mí. Mas ¡qué disparate he dicho, que me crean a mí, diciéndolo la misma Sabiduría! Parezcámonos, hijas mías, en algo a la gran humildad de la Virgen Sacratísima, cuyo hábito traemos, que es confusión nombrarnos monjas suyas; que por mucho que nos parezca nos humillamos, quedamos bien cortas para ser hijas de tal Madre y esposas de tal Esposo. Así que, si las cosas dichas no se atajan con diligencia, lo que hoy no parece nada, mañana por ventura será pecado venial; y es de tan mala digestión, que si os dejáis, no quedará solo; es cosa muy mala para congregaciones.
4. En esto habíamos de mirar mucho las que estamos en ella, por no dañar a las que trabajan por hacernos bien y darnos buen ejemplo. Y si entendiésemos cuán gran daño se hace en que se comience una mala costumbre, más querríamos morir que ser causa de ello; porque es muerte corporal, y pérdidas en las almas es gran pérdida y que no parece se acaba de perder; porque, muertas unas, vienen otras, y a todas por ventura les cabe más parte de una mala costumbre que pusimos que de muchas virtudes; porque el demonio no la deja caer, y las virtudes la misma flaqueza natural las hace perder.
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