Capítulo 16
Camino de perfección · Santa Teresa de Jesús
De la diferencia que ha de haber en la perfección de la vida de los contemplativos a los que se contentan con oración mental y cómo es posible algunas veces subir Dios un alma distraída a perfecta contemplación y la causa de ello
Tramo 1 de 4
1. Así que, hijas, si queréis que os diga el camino para llegar a la contemplación, sufrid que sea un poco larga en cosas aunque no os parezcan luego tan importantes -aunque, a mi parecer, no lo dejan de ser-, y si no las queréis oír ni obrar, quedaos con vuestra oración mental toda vuestra vida, que yo os aseguro a vosotras y a todas las personas que pretendieren este bien -ya puede ser yo me engañe, porque juzgo por mí que lo procuré veinte años- que no lleguéis a verdadera contemplación.
2. Quiero ahora declarar -porque algunas no lo entenderéis- qué es oración mental y plega a Dios que ésta tengamos como se ha de tener; mas también he miedo que se tiene con harto trabajo, si no se procuran las virtudes, aunque no en tan alto grado como para la contemplación son menester. Digo que no vendrá el Rey de la gloria a nuestra alma - digo a estar unido a ella-, si no nos esforzamos a ganar las virtudes grandes. Lo quiero declarar, porque si en alguna cosa que no sea verdad me tomáis, no creeréis cosa; y tendríais razón si fuese con advertencia, mas no me dé Dios tal lugar; será no saber más, o no entenderlo. Quiero, pues, decir que algunas veces querrá Dios a personas que estén en mal estado hacerles tan gran favor para sacarlas por este medio de las manos al demonio.
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