Santos Apóstoles · Kindle

Capítulo 18

Camino de perfección · Santa Teresa de Jesús

Que prosigue en la misma materia y dice cuánto mayores son los trabajos de los contemplativos que de los activos. Es de mucha consolación para ellos

Tramo 3 de 5

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5. Andar alegres sirviendo en lo que les mandan, como he dicho; y si es de veras esta humildad, bienaventurada tal sierva de vida activa que no murmurará sino de sí. Deje a las otras con su guerra, que no es pequeña. Porque, aunque en las batallas el alférez no pelea, no por eso deja de ir en gran peligro y en lo interior debe de trabajar más que todos; porque, como lleva la bandera, no se puede defender y, aunque le hagan pedazos, no la ha de dejar de las manos. Así, los contemplativos han de llevar levantada la bandera de la humildad y sufrir cuantos golpes les dieren sin dar ninguno; porque su oficio es padecer como Cristo, llevar en alto la cruz, no dejarla de las manos por peligros en que se vean, ni que vean en él flaqueza en padecer; para eso le dan tan honroso oficio. Mire lo que hace, porque si él deja la bandera, se perderá la batalla; y así creo que se hace gran daño en los que no están tan adelante, si a los que tienen ya en cuento de capitanes y amigos de Dios les ven no ser sus obras conforme al oficio que tienen.

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