Capítulo 18
Camino de perfección · Santa Teresa de Jesús
Que prosigue en la misma materia y dice cuánto mayores son los trabajos de los contemplativos que de los activos. Es de mucha consolación para ellos
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8. Digo que quien estuviere por voto debajo de obediencia y faltare, no trayendo todo cuidado en cómo cumplirá con mayor perfección este voto, que no sé para qué está en el monasterio; al menos yo la aseguro, que mientras aquí faltare, que nunca llegue a ser contemplativa, ni aun buena activa; y esto tengo por muy cierto. Y aunque no sea persona que tiene a esto obligación, si quiere o pretende llegar a contemplación, ha menester, para ir muy acertada, dejar su voluntad con toda determinación en un confesor que sea tal. Porque esto es ya cosa muy sabida, que aprovechan más de esta suerte en un año que sin esto en muchos, y para vosotras no es menester; no hay que hablar de ello.
9. Concluyo con que estas virtudes son las que yo deseo tengáis, hijas mías, y las que procuréis, y las que santamente envidiéis. Esotras devociones no curéis de tener pena por no tenerlas; es cosa incierta. Podrá ser en otras personas sean de Dios, y en vos permitirá su Majestad sea ilusión del demonio y que os engañe, como ha hecho a otras personas. En cosa dudosa ¿para qué queréis servir al Señor, teniendo tanto en qué seguro?; ¿quién os mete en esos peligros?
10. Me he alargado tanto en esto porque sé conviene; que esta nuestra naturaleza es flaca, y a quien Dios quisiere dar la contemplación Su Majestad le hará fuerte; a los que no, me he holgado de dar estos avisos, por donde también se humillarán los contemplativos.
El Señor, por quien es, nos dé luz para seguir en todo su voluntad, y no habrá de qué temer.
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