Capítulo 20
Camino de perfección · Santa Teresa de Jesús
Trata cómo por diferentes vías nunca falta consolación en el camino de la oración y aconseja a las hermanas de esto sean sus pláticas siempre
Tramo 4 de 4
5. Si os tuvieren por groseras, poco va en ello; si por hipócritas, menos. Ganaréis de aquí que no os vea sino quien se entendiere por esta lengua; porque no lleva camino, uno que no sabe algarabía, gustar de hablar mucho con quien no sabe otro lenguaje. Y, así, ni os cansarán ni dañarán; que no sería poco daño comenzar a hablar nueva lengua, y todo el tiempo se os iría en eso. Y no podéis saber, como yo -que lo he experimentado-, el gran mal que es para el alma; porque, por saber la una, se le olvida la otra y es un perpetuo desasosiego del que en todas maneras habéis de huir; porque lo que mucho conviene para este camino que comenzamos a tratar es paz y sosiego en el alma.
6. Si las que os trataren quisieren deprender vuestra lengua, ya que no es vuestro de enseñar, podéis decir las riquezas que se ganan en deprenderla; y de esto no os canséis, sino con piedad y amor y oración porque le aproveche, para que, entendiendo la gran ganancia, vaya a buscar maestro que le enseñe; que no sería poca merced que os hiciese el Señor despertar a alguna alma para este bien.
Mas ¡qué de cosas se ofrecen en comenzando a tratar de este camino, aun a quien tan mal ha andado por él como yo! Plega al Señor os lo sepa, hermanas, decir mejor que lo he hecho, amén.
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