Santos Apóstoles · Kindle

Capítulo 20

Camino de perfección · Santa Teresa de Jesús

Trata cómo por diferentes vías nunca falta consolación en el camino de la oración y aconseja a las hermanas de esto sean sus pláticas siempre

Tramo 2 de 4

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3. Ahora -para comenzar este camino que queda dicho de manera que no se yerre desde el principio- tratemos un poco de cómo se ha de principiar esta jornada, porque es lo que más importa; digo que importa el todo para todo. No digo que quien no tuviere la determinación que aquí diré le deje de comenzar, porque el Señor le irá perfeccionando; y cuando no hiciese más de dar un paso, tiene en sí tanta virtud, que no haya miedo lo pierda ni le deje de ser muy bien pagado. Es -digamos- como quien tiene una cuenta de perdones, que si la reza una vez, gana; y mientras más veces, más; mas si nunca llega a ella, sino que se la tiene en el arca, mejor fuera no tenerla.

Así que, aunque no vaya después por el mismo camino, lo poco que hubiere andado de él le dará luz para que vaya bien por los otros, y si más andare, más. En fin, tenga cierto que no le hará daño el haberle comenzado para cosa ninguna, aunque le deje, porque el bien nunca hace mal. Por eso, todas las personas que os trataren, hijas, habiendo disposición y alguna amistad, procurad quitarlas el miedo de comenzar tan gran bien; y, por amor de Dios, os pido que vuestro trato sea siempre ordenado a algún bien de quien hablareis, pues vuestra oración ha de ser para provecho de las almas. Y pues esto habéis siempre de pedir al Señor, mal parecería, hermanas, no procurarlo de todas maneras.

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