Capítulo 21
Camino de perfección · Santa Teresa de Jesús
Que dice lo mucho que importa comenzar con gran determinación a tener oración y no hacer caso de los inconvenientes que el demonio pone
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5. Por eso, ningún caso hagáis de los miedos que os pusieren ni de los peligros que os pintaren. ¡Donosa cosa es que quiera yo ir por un camino adonde hay tantos ladrones, sin peligros y a ganar un gran tesoro! Pues ¡bueno anda el mundo para que os le dejen tomar en paz!; sino que por un maravedí de interés se pondrán a no dormir muchas noches y a desasosegaros cuerpo y alma. Pues cuando yéndole a ganar -o a robar, como dice el Señor que le ganan los esforzados-, y por camino real y por camino seguro, por el que fue nuestro Rey y por el que fueron todos sus escogidos y santos, os dicen hay tantos peligros y os ponen tantos temores, los que van, a su parecer, a ganar este bien sin camino, ¿qué son los peligros que llevarán?
6. ¡Oh, hijas mías!, qué muchos más sin comparación, sino que no los entienden hasta dar de ojos en el verdadero peligro -cuando no hay quien les dé la mano-, y pierden del todo el agua sin beber poca ni mucha, ni de charco ni de arroyo.
Pues ya veis, sin gota de esta agua, ¿cómo se pasará camino adonde hay tantos con quien pelear? Está claro que al mejor tiempo morirán de sed; porque -queramos que no, hijas mías- todos caminamos para esta fuente, aunque de diferentes maneras. Pues creedme vosotras y no os engañe nadie en mostraros otro camino sino el de la oración.
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