Capítulo 23
Camino de perfección · Santa Teresa de Jesús
Trata de lo que importa no tornar atrás quien ha comenzado camino de oración, y torna a hablar de lo mucho que va en que sea con determinación
Tramo 1 de 4
1. Pues digo que va muy mucho en comenzar con gran determinación, por tantas causas que sería alargarme mucho si las dijese. Solas dos o tres os quiero, hermanas, decir.
La una es que no es razón que a quien tanto nos ha dado y continuo da, que una cosa que nos queremos determinar a darle, que es este cuidadito -no, cierto, sin interés, sino con tan grandes ganancias-, no dárselo con toda determinación, sino como quien presta una cosa para tornarla a tomar. Esto no me parece a mí dar, antes siempre queda con algún disgusto a quien han emprestado una cosa cuando se la tornan a tomar, en especial si la han menester y la tenía ya como por suya; ¡Oh, que si son amigos y a quien la prestó debe muchas dadas sin ningún interés! Con razón le parecerá poquedad y muy poco amor, que aun una cosita suya no quiere dejar en su poder, siquiera por señal de amor.
2. ¿Qué esposa hay que, recibiendo muchas joyas de valor de su esposo, no le dé siquiera una sortija, no por lo que vale -que ya todo es suyo-, sino por prenda que será suya hasta que muera? Pues, ¿qué menos merece este Señor, para que burlemos de Él, dando y tomando una nonada que le damos? Sino que este poquito de tiempo que nos determinamos de darle de cuanto gastamos en nosotros mismos y en quien no nos lo agradecerá, ya que aquel rato le queremos dar, démosle libre el pensamiento y desocupado de otras cosas, y con toda determinación de nunca jamás se le tornar a tomar, por trabajos que por ello nos vengan, ni por contradicciones, ni por sequedades; sino que ya como cosa no mía tenga aquel tiempo y piense me le pueden pedir por justicia cuando del todo no se le quisiere dar.
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