Capítulo 25
Camino de perfección · Santa Teresa de Jesús
En que dice lo mucho que gana un alma que reza con perfección vocalmente, y cómo acaece levantarla Dios de allí a cosas sobrenaturales
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4. Como está dado a entender esto de contemplación muy largamente -lo mejor que yo lo supe declarar- en la relación que tengo dicho escribí para que viesen mis confesores de mi vida, que me lo mandaron, no lo digo aquí ni hago más de tocar en ello. Las que hubiereis sido tan dichosas que el Señor os llegue a estado de contemplación, si le pudieseis haber, puntos tiene y avisos que el Señor quiso acertase a decir, que os consolarían mucho y aprovecharían, a mi parecer y al de algunos que le han visto, que le tienen para hacer caso de él; que vergüenza es deciros yo que hagáis caso del mío, y el Señor sabe la confusión con que escribo mucho de lo que escribo. ¡Bendito sea, que así me sufre! Las que -como digo- tuvieren oración sobrenatural, procúrenle después de yo muerta; las que no, no hay para qué, sino esforzarse a hacer lo que en éste va dicho, y deje al Señor, que es quien lo ha de dar, y no os lo negará si no os quedáis en el camino, sino que os esforzáis hasta llegar a la fin.
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