Capítulo 28
Camino de perfección · Santa Teresa de Jesús
En que declara qué es oración de recogimiento y pónense algunos medios para acostumbrarse a ella
Tramo 7 de 7
12. Cuando un alma comienza, por no alborotarla de verse tan pequeña para tener en sí cosa tan grande, no se da a conocer hasta que va ensanchándola poco a poco, conforme a lo que es menester para lo que ha de poner en ella. Por esto digo que trae consigo la libertad, pues tiene el poder de hacer grande este palacio. Todo el punto está en que se le demos por suyo con toda determinación, y le desembaracemos para que pueda poner y quitar como en cosa propia. Y tiene razón Su Majestad; no se lo neguemos. Y como Él no ha de forzar nuestra voluntad, toma lo que damos, mas no se da a Sí del todo hasta que nos damos del todo. Esto es cosa cierta y, porque importa tanto, os lo acuerdo tantas veces: ni obra en el alma, como cuando del todo, sin embarazo, es suya, ni sé cómo ha de obrar: es amigo de todo concierto. Pues si el palacio henchimos de gente baja y de baratijas, ¿cómo ha de caber el Señor con su corte? Harto hace de estar un poquito entre tanto embarazo.
13. ¿Pensáis, hijas, que viene solo? ¿No veis que dice su Hijo: «que estás en los cielos»? Pues un tal Rey, a osadas que no le dejen solo los cortesanos, sino que están con Él, rogándole por nosotros todos para nuestro provecho, porque están llenos de caridad. No penséis que es como acá, que si un señor o prelado favorece a alguno por algunos fines, o porque quiere, luego hay las envidias y el ser malquisto aquel pobre sin hacerles nada.
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