Santos Apóstoles · Kindle

Capítulo 29

Camino de perfección · Santa Teresa de Jesús

Prosigue en dar medios para procurar esta oración de recogimiento. Dice lo poco que se nos ha de dar de ser favorecidas de los prelados

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7. El Señor lo enseñe a las que no lo sabéis, que de mí os confieso que nunca supe qué cosa era rezar con satisfacción hasta que el Señor me enseñó este modo; y siempre he hallado tantos provechos de esta costumbre de recogimiento dentro de mí, que eso me ha hecho alargar tanto.

Concluyo que, quien lo quisiere adquirir -pues, como digo, está en nuestra mano-, no se canse de acostumbrarse a lo que queda dicho, que es señorearse poco a poco de sí mismo, no perdiéndose en balde; sino ganarse a sí para sí, que es aprovecharse de sus sentidos para lo interior. Si hablare, procurar acordarse que hay con quien hable dentro de sí mismo; si oyere, acordarse que ha de oír a quien más cerca le habla. En fin, traer cuenta que puede, si quiere, nunca apartarse de tan buena compañía, y pesarle cuando mucho tiempo ha dejado solo a su Padre, que está necesitada de Él. Si pudiere, muchas veces en el día; si no, sea pocas. Como lo acostumbrare, saldrá con ganancia, o presto, o más tarde. Después que se lo dé el Señor, no lo trocaría por ningún tesoro.

8. Pues nada se deprende sin un poco de trabajo, por amor de Dios, hermanas, que deis por bien empleado el cuidado que en esto gastaréis; y yo sé que, si le tenéis, en un año, y quizá en medio, saldréis con ello, con el favor de Dios. Mirad qué poco tiempo para tan gran ganancia, como es hacer buen fundamento para si quisiere el Señor levantaros a grandes cosas, que halle en vos aparejo, hallándoos cerca de Sí. Plega a Su Majestad no consienta nos apartemos de su presencia, amén.

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