Santos Apóstoles · Kindle

Capítulo 31

Camino de perfección · Santa Teresa de Jesús

Que prosigue en la misma materia. Declara qué es oración de quietud. Pone algunos avisos para los que la tienen. Es mucho de notar

Tramo 2 de 10

Letra pequeñaMedianaGrande

2. Es ya cosa sobrenatural y que no la podemos procurar nosotros por diligencias que hagamos; porque es un ponerse el alma en paz o ponerla el Señor con su presencia, por mejor decir, como hizo el justo Simeón, porque todas las potencias se sosiegan. Entiende el alma -por una manera muy fuera de entender con los sentidos exteriores- que está ya junto cabe su Dios, que con poquito más llegara a estar hecha una misma cosa con Él por unión. Esto no es porque lo ve con los ojos del cuerpo ni del alma. Tampoco no veía el justo Simeón más del glorioso Niño pobrecito; que en lo que llevaba envuelto y la poca gente con Él que iban en la procesión, más pudiera juzgarle por hijo de gente pobre que por Hijo del Padre celestial; mas se lo dio el mismo Niño a entender. Y así lo entiende acá el alma, aunque no con esa claridad; porque aun ella no entiende cómo lo entiende, más de que se ve en el reino -al menos cabe el Rey que se le ha de dar-, y parece que la misma alma está con acatamiento aun para no osar pedir. Es como un amortecimiento interior y exteriormente, que no querría el hombre exterior -digo el cuerpo, porque mejor me entendáis-, que no se querría bullir, sino como quien ha llegado casi al fin del camino descansa para poder mejor tornar a caminar, que allí se le doblan las fuerzas para ello.

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