Santos Apóstoles · Kindle

Capítulo 31

Camino de perfección · Santa Teresa de Jesús

Que prosigue en la misma materia. Declara qué es oración de quietud. Pone algunos avisos para los que la tienen. Es mucho de notar

Tramo 8 de 10

Letra pequeñaMedianaGrande

Así que -como digo-, en sintiendo en sí esta oración, que es un contento quieto y grande de la voluntad, sin saberse determinar de qué es señaladamente, aunque bien se determina que es diferentísimo de los contentos de acá y que no bastaría señorear el mundo con todos los contentos de él para sentir en sí el alma aquella satisfacción, que es en lo interior de la voluntad -que otros contentos de la vida me parece a mí que los goza lo exterior de la voluntad, como la corteza de ella, digamos-; pues cuando se viere en este tan subido grado de oración, que es -como he dicho ya- muy conocidamente sobrenatural, si el entendimiento -o pensamiento, por más declararme- a los mayores desatinos del mundo se fuere, ríase de él y déjele para necio, y estése en su quietud, que él irá y vendrá; que aquí es señora y poderosa la voluntad; ella se le traerá sin que os ocupéis. Y si quiere a fuerza de brazos traerle, pierde la fortaleza que tiene para contra él -que viene de comer y admitir aquel divino sustentamiento- y ni el uno ni el otro ganarán nada, sino perderán entrambos. Dicen que quien mucho quiere apretar junto, lo pierde todo; así me parece será aquí. La experiencia dará esto a entender, que quien no la tuviere no me espanto le parezca muy oscuro esto y cosa no necesaria; mas ya he dicho que, con poca que haya, lo entenderá y se podrá aprovechar de ello y alabará al Señor, porque fue servido se acertase a decir aquí.

Último tramo abierto guardado si su navegador acepta cookies. También puede guardar esta página en favoritos.