Santos Apóstoles · Kindle

Capítulo 31

Camino de perfección · Santa Teresa de Jesús

Que prosigue en la misma materia. Declara qué es oración de quietud. Pone algunos avisos para los que la tienen. Es mucho de notar

Tramo 4 de 10

Letra pequeñaMedianaGrande

4. Algunas veces, en esta oración de quietud, hace Dios otra merced bien dificultosa de entender, si no hay gran experiencia; mas si hay alguna, luego lo entenderéis la que la tuviere, y os dará mucha consolación saber qué es, y creo muchas veces hace Dios esta merced junto con estotra. Cuando es grande y por mucho tiempo esta quietud, me parece a mí que, si la voluntad no estuviese asida a algo, que no podría durar tanto en aquella paz; porque acaece andar un día o dos que nos vemos con esta satisfacción y no nos entendemos -digo los que la tienen- y verdaderamente ven que no están enteros en lo que hacen, sino que les falta lo mejor, que es la voluntad, que -a mi parecer- está unida con su Dios y deja las otras potencias libres para que entiendan en cosas de su servicio. Y para esto tienen entonces mucha más habilidad; mas para tratar cosas del mundo están torpes y como embobados a veces.

5. Es gran merced ésta a quien el Señor la hace, porque vida activa y contemplativa es junta. De todo sirven entonces al Señor juntamente; porque la voluntad estáse en su obra sin saber cómo obra y en su contemplación; las otras dos potencias sirven en lo que Marta; así que ella y María andan juntas.

Yo sé de una persona que la ponía el Señor aquí muchas veces, y no se sabía entender; y lo preguntó a un gran contemplativo, y dijo que era muy posible, que a él le acaecía. Así que pienso, que pues el alma está tan satisfecha en esta oración de quietud, que lo más continuo debe estar unida la potencia de la voluntad con el que sólo puede satisfacerla.

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