Capítulo 32
Camino de perfección · Santa Teresa de Jesús
Que trata de estas palabras del Paternóster: Fiat voluntas tua sicut in coelo et in terra, y lo mucho que hace quien dice estas palabras con toda determinación, y cuán bien se lo paga el Señor
Tramo 1 de 7
1. Ahora que nuestro buen Maestro nos ha pedido y enseñado a pedir cosa de tanto valor, que encierra en sí todas las cosas que acá podamos desear, y nos ha hecho tan gran merced como hacernos hermanos suyos, veamos qué quiere que demos a su Padre, y qué le ofrece por nosotros, y qué es lo que nos pide; que razón es le sirvamos con algo tan grandes mercedes-. ¡Oh, buen Jesús, que tampoco dais poco de nuestra parte! -como pedís para nosotros- dejado que ello en sí es nonada para adonde tanto se debe y para tan gran Señor; mas cierto, Señor mío, que no nos dejáis con nada y que damos todo lo que podemos, si lo damos como lo decimos, digo.
2. Sea hecha tu voluntad; y como es hecha en el cielo, así se haga en la tierra. Bien hicisteis, nuestro buen Maestro, de pedir la petición pasada para que podamos cumplir lo que dais por nosotros; porque, cierto, Señor, si así no fuera, imposible me parece. Mas, haciendo vuestro Padre lo que Vos le pedís de darnos acá su reino, yo sé que os sacaremos verdadero en dar lo que dais por nosotros; porque, hecha la tierra cielo, será posible hacerse en mí vuestra voluntad. Mas, sin esto, y en tierra tan ruin como la mía y tan sin fruto, yo no sé, Señor, cómo sería posible. Es gran cosa lo que ofrecéis.
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