Santos Apóstoles · Kindle

Capítulo 34

Camino de perfección · Santa Teresa de Jesús

Prosigue en la misma materia. Es muy bueno para después de haber recibido el Santísimo Sacramento

Tramo 2 de 7

Letra pequeñaMedianaGrande

3. Pedid vosotras, hijas, con este Señor al Padre que os deje «hoy» a vuestro Esposo, que no os veáis en este mundo sin Él; que baste, para templar tan gran contento, que quede tan disfrazado en estos accidentes de pan y vino, que es harto tormento para quien no tiene otra cosa que amar, ni otro consuelo; mas suplicadle que no os falte y que os dé aparejo para recibirle dignamente.

4. De otro pan no tengáis cuidado, las que de muy de veras os habéis dejado en la voluntad de Dios; digo que en estos tiempos de oración que tratáis cosas más importantes, que tiempos hay otros para que trabajéis y ganéis de comer. Mas con el cuidado no curéis gastar en eso el pensamiento en ningún tiempo; sino trabaje el cuerpo, que es bien procuréis sustentaros, y descanse el alma. Dejad ese cuidado - como largamente queda dicho- a vuestro Esposo, que Él le tendrá siempre.

5. Es como si entra un criado a servir; tiene cuenta con contentar a su señor en todo; mas él está obligado a dar de comer al siervo mientras está en su casa y le sirve, salvo si no es tan pobre que no tiene para sí ni para él. Acá cesa esto: siempre es y será rico y poderoso. Pues no sería bien andar el criado pidiendo de comer, pues sabe tiene cuidado su amo de dárselo y le ha de tener. Con razón le dirá que se ocupe él en servirle y en cómo contentarle, que, por andar ocupado el cuidado en lo que no le ha de tener, no hace cosa a derechas.

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