Capítulo 34
Camino de perfección · Santa Teresa de Jesús
Prosigue en la misma materia. Es muy bueno para después de haber recibido el Santísimo Sacramento
Tramo 6 de 7
11. Si esto habéis de pedir mirando una imagen de Cristo que estamos mirando, bobería me parece dejar la misma persona por mirar el dibujo. ¿No lo sería, si tuviésemos un retrato de una persona que quisiésemos mucho y la misma persona nos viniese a ver, dejar de hablar con ella y tener toda la conversación con el retrato? ¿Sabéis para cuándo es muy bueno y cosa en que yo me deleito mucho? Para cuando está ausente la misma persona, o quiere darnos a entender lo está con muchas sequedades, es gran regalo ver una imagen de quien con tanta razón amamos. A cada cabo que volviésemos los ojos, la querría ver. ¿En qué mejor cosa, ni más gustosa a la vista, la podemos emplear que en quien tanto nos ama y en quien tiene en sí todos los bienes? ¡Desventurados estos herejes que han perdido por su culpa esta consolación, con otras!
12. Mas, acabando de recibir al Señor, pues tenéis la misma persona delante, procurad cerrar los ojos del cuerpo y abrir los del alma y miraros al corazón; que yo os digo -y otra vez lo digo y muchas lo querría decir- que, si tomáis esta costumbre todas las veces que comulgareis -y procurad tener tal conciencia que os sea lícito gozar a menudo de este Bien-, que no viene tan disfrazado, que -como he dicho- de muchas maneras no se dé a conocer conforme al deseo que tenemos de verle; y tanto lo podéis desear que se os descubra del todo.
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