Santos Apóstoles · Kindle

Capítulo 34

Camino de perfección · Santa Teresa de Jesús

Prosigue en la misma materia. Es muy bueno para después de haber recibido el Santísimo Sacramento

Tramo 4 de 7

Letra pequeñaMedianaGrande

7. Mas sé de esta persona que muchos años, aunque no era muy perfecta, cuando comulgaba, ni más ni menos que si viera con los ojos corporales entrar en su posada el Señor, procuraba esforzar la fe, para que, como creía verdaderamente entraba este Señor en su pobre posada, se desocupaba de todas las cosas exteriores cuanto le era posible y se entraba con Él. Procuraba recoger los sentidos para que todos entendiesen tan gran bien -digo, no embarazasen al alma para conocerle-. Se consideraba a sus pies y lloraba con la Magdalena, ni más ni menos que si con los ojos corporales le viera en casa del fariseo; y aunque no sintiese devoción, la fe la decía que estaban bien allí.

8. Porque -si no nos queremos hacer bobos y cegar el entendimiento- no hay que dudar; que esto no es representación de la imaginación, como cuando consideramos al Señor en la cruz o en otros pasos de la Pasión, que le representamos en nosotros mismos como pasó. Esto pasa ahora y es entera verdad, y no hay para qué irle a buscar en otra parte más lejos; sino que, pues sabemos que mientras no consume el calor natural los accidentes del pan, que está con nosotros el buen Jesús, que nos lleguemos a Él. Pues si, cuando andaba en el mundo, de sólo tocar sus ropas sanaba los enfermos, ¿qué hay que dudar que hará milagros estando tan dentro de mí, si tenemos fe, y nos dará lo que le pidiéremos, pues está en nuestra casa? Y no suele Su Majestad pagar mal la posada, si le hacen buen hospedaje.

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