Santos Apóstoles · Kindle

Capítulo 36

Camino de perfección · Santa Teresa de Jesús

Trata de estas palabras del Paternóster: Dimitte nobis debita nostra

Tramo 1 de 8

Letra pequeñaMedianaGrande

1. Pues viendo nuestro buen Maestro que con este manjar celestial todo nos es fácil -si no es por nuestra culpa-, y que podemos cumplir muy bien lo que hemos dicho al Padre de que se cumpla en nosotros su voluntad, le dice ahora que nos perdone nuestras deudas, pues perdonamos nosotros. Y así, prosiguiendo en la oración que nos enseña, dice estas palabras: Y perdónanos, Señor, nuestras deudas, así como nosotros las perdonamos a nuestros deudores.

2. Miremos, hermanas, que no dice como perdonaremos, porque entendamos que quien pide un don tan grande como el pasado y quien ya ha puesto su voluntad en la de Dios, que ya esto ha de estar hecho, y así dice: como nosotros las perdonamos. Así que, quien de veras hubiere dicho esta palabra al Señor: fiat voluntas tua, todo lo ha de tener hecho, con la determinación al menos. Veis aquí cómo los santos se holgaban de las injurias y persecuciones, porque tenían algo que presentar al Señor cuando le pedían. ¿Qué hará una tan pobre como yo, que tan poco ha tenido que perdonar y tanto hay que se me perdone? Cosa es ésta, hermanas, para que miremos mucho en ella: que una cosa tan grave y de tanta importancia, como que nos perdone nuestro Señor nuestras culpas -que merecían fuego eterno-, se nos perdone con tan baja cosa como es que perdonemos; y aun de esta bajeza tengo tan pocas que ofrecer, que de balde me habéis, Señor, de perdonar. Aquí cabe bien vuestra misericordia. Bendito seáis Vos, que tan pobre me sufrís, que lo que vuestro Hijo dice en nombre de todos, por ser yo tal y tan sin caudal, me he de salir de la cuenta.

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