Capítulo 36
Camino de perfección · Santa Teresa de Jesús
Trata de estas palabras del Paternóster: Dimitte nobis debita nostra
Tramo 8 de 8
13. Torno a decir que conozco muchas personas que las ha hecho el Señor merced de levantarlas a cosas sobrenaturales, dándoles esta oración o contemplación que queda dicha; y aunque las veo con otras faltas e imperfecciones, con ésta no he visto ninguna, ni creo la habrá, si las mercedes son de Dios, como he dicho. El que las recibiere mayores, mire en sí cómo van creciendo estos efectos y, si no viere en sí ninguno, témase mucho y no crea que esos regalos son de Dios - como he dicho-, que siempre enriquece el alma adonde llega. Esto es cierto; que aunque la merced y regalo pase presto, que se entiende despacio en las ganancias con que queda el alma; y como el buen Jesús sabe bien esto, determinadamente dice a su Padre Santo que perdonamos nuestros deudores.
Siguiente capítuloÚltimo tramo abierto guardado si su navegador acepta cookies. También puede guardar esta página en favoritos.