Santos Apóstoles · Kindle

Capítulo 36

Camino de perfección · Santa Teresa de Jesús

Trata de estas palabras del Paternóster: Dimitte nobis debita nostra

Tramo 7 de 8

Letra pequeñaMedianaGrande

11. Estos efectos que he dicho a la postre son de personas ya más llegadas a perfección, y a quien el Señor muy ordinario hace mercedes de llegarle a Sí por contemplación perfecta. Mas lo primero, que es estar determinados a sufrir injurias -y sufrirlas aunque sea recibiendo pena-, digo que muy en breve lo tiene quien tiene ya esta merced del Señor de tener oración hasta llegar a unión; y que si no tiene estos efectos y sale muy fuerte en ellos de la oración, crea que no era la merced de Dios, sino alguna ilusión y regalo del demonio, porque nos tengamos por más honrados.

12. Puede ser que al principio, cuando el Señor hace estas mercedes, no luego el alma quede con esta fortaleza; mas digo que si las continúa a hacer, que en breve tiempo se hace con fortaleza y, ya que no la tenga en otras virtudes, en esto de perdonar, sí. No puedo yo creer que alma que tan junto llega de la misma misericordia, adonde conoce la que es y lo mucho que le ha perdonado Dios, deje de perdonar luego con toda facilidad y quede allanada en quedar muy bien con quien la injurió; porque tiene presente el regalo y merced que le ha hecho, adonde vio señales de grande amor, y se alegra se le ofrezca en qué mostrarle alguno.

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