Capítulo 36
Camino de perfección · Santa Teresa de Jesús
Trata de estas palabras del Paternóster: Dimitte nobis debita nostra
Tramo 5 de 8
8. Pues tened mucha cuenta, hermanas, con que dice: como perdonamos; ya como cosa hecha, como he dicho. Y advertid mucho en esto que, cuando de las cosas que Dios hace merced a un alma, en la oración que he dicho de contemplación perfecta, no sale muy determinada y, si se le ofrece, lo pone por obra, de perdonar cualquier injuria por grave que sea -no estas naderías que llaman injurias-, no fíe mucho de su oración; que al alma que Dios llega a Sí en oración tan subida no llegan, ni se le da más ser estimada que no. No dije bien, que sí da, que mucha más pena le da la honra que la deshonra, y el mucho holgar con descanso que los trabajos. Porque, cuando de veras le ha dado el Señor aquí su reino, ya no le quiere en este mundo; y para más subidamente reinar entiende es éste el verdadero camino, y ya ha visto por experiencia la gran ganancia que le viene y lo que se adelanta un alma en padecer por Dios. Porque por maravilla llega Su Majestad a hacer tan grandes regalos sino a personas que han pasado de buena gana muchos trabajos por Él; porque -como dije en otra parte de este libro- son grandes los trabajos de los contemplativos, y así los busca el Señor gente experimentada.
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