Capítulo 40
Camino de perfección · Santa Teresa de Jesús
Dice cómo procurando siempre andar en amor y temor de Dios, iremos seguras entre tantas tentaciones
Tramo 3 de 5
4. Mas de lo que ahora tratamos más, que es de los engaños e ilusiones que hace el demonio a los contemplativos, no hay poco: siempre es el amor mucho -o ellos no serán contemplativos-, y así se da a entender mucho y de muchas maneras. Es fuego grande: no puede sino dar gran resplandor. Y si esto no hay, anden con gran recelo, crean que tienen bien que temer, procuren entender qué es, hagan oraciones, anden con humildad y supliquen al Señor no los traiga en tentación; que, cierto, a no haber esta señal, yo temo que andamos en ella. Mas, andando con humildad, procurando saber la verdad, sujetas al confesor y tratando con él con verdad y llaneza, que, como está dicho, con lo que el demonio os pensare dar la muerte, os da la vida, aunque más cocos e ilusiones os quiera hacer.
5. Mas si sentís este amor de Dios que tengo dicho y el temor que ahora diré, andad alegres y quietas; que por haceros turbar el alma para que no goce tan grandes bienes, os pondrá el demonio mil temores falsos y hará que otros os los pongan; porque, ya que no puede ganaros, al menos procura hacernos algo perder y que pierdan los que pudieran ganar mucho, creyendo son de Dios las mercedes que hace tan grandes a una criatura tan ruin, y que es posible hacerlas, que parece algunas veces tenemos olvidadas sus misericordias antiguas.
Último tramo abierto guardado si su navegador acepta cookies. También puede guardar esta página en favoritos.