Santos Apóstoles · Kindle

Capítulo 40

Camino de perfección · Santa Teresa de Jesús

Dice cómo procurando siempre andar en amor y temor de Dios, iremos seguras entre tantas tentaciones

Tramo 4 de 5

Letra pequeñaMedianaGrande

6. ¿Pensáis que le importa poco al demonio poner estos temores? No, sino mucho, porque hace dos daños: el uno, que atemoriza a los que lo oyen de llegarse a la oración, pensando han también de ser engañados; el otro, que se llegarían muchos más a Dios, viendo que es tan bueno -como he dicho-, que es posible comunicarse ahora tanto con los pecadores. Les pone codicia, y tienen razón, que yo conozco algunas personas que esto los animó y comenzaron oración, y en poco tiempo salieron verdaderos, haciéndolos el Señor grandes mercedes.

7. Así que, hermanas, cuando entre vosotras viereis hay alguna que el Señor las haga, alabad mucho al Señor por ello, y no por eso penséis está segura, antes ayudadla con más oración; porque nadie lo puede estar mientras vive y anda engolfado en los peligros de este mar tempestuoso.

Así que no dejaréis de entender este amor adonde está, ni sé cómo se pueda encubrir. Pues si amamos acá a las criaturas, dicen ser imposible y que mientras más hacen por encubrirlo más se descubre, siendo cosa tan baja que no merece nombre de amor, porque se funda en nonada, ¿y se había de poder encubrir un amor tan fuerte, tan justo, que siempre va creciendo, que no ve cosa para dejar de amar, fundado sobre tal cimiento como es ser pagado con otro amor, que ya no puede dudar de él por estar mostrado tan al descubierto, con tan grandes dolores y trabajos y derramamiento de sangre, hasta perder la vida, porque no nos quedase ninguna duda de este amor? ¡Oh, válgame Dios, qué cosa tan diferente debe ser el un amor del otro a quien lo ha probado!

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