Santos Apóstoles · Kindle

Capítulo 1

Historia de un alma · Santa Teresita del Niño Jesús

Recuerdos de infancia

Tramo 4 de 16

Letra pequeñaMedianaGrande

Sin duda se preguntará sorprendida, Madrecita mía, ¿a dónde quiero ir a parar con estos preámbulos que en nada se relacionan con mi vida; pero ¿no me ha ordenado que exprese sin trabas de ninguna especie lo que naturalmente me venga al pensamiento? No es, pues, mi vida propiamente dicha la que encontrará en estas páginas, sino más bien mis pensamientos acerca de las gracias que se ha dignado concederme Nuestro Señor. Me encuentro en aquella época de mi existencia en que puedo echar una ojeada alo pasado; ha madurado mi alma en el crisol de las pruebas interiores y exteriores. Hoy, cual la flor después de la tormenta, levanto la cabeza y veo realizarse conmigo las palabras del salmo: “El Señor es mi Pastor; nada me faltará. El me hace descansar en pastos amenos y fértiles; me lleva suavemente a lo largo de las aguas. Conduce mi alma sin cansarla... Pero aunque bajase al valle de la sombra de la muerte, no temería ningún desastre, porque tú estarás conmigo, Señor”.

Sí, siempre ha sido el Señor conmigo “compasivo y benigno, tardo en airarse, y de gran clemencia”. Por tanto, es dicha verdadera para mí celebrar sus inefables beneficios al referirlos a Vuestra Reverencia, Madre mía. Voy, pues, a escribir la historia de esta florecilla recogida por Jesús, mas para Vuestra Reverencia solamente; con esta convicción, hablaré con entera confianza, sin cuidarme del estilo ni de las muchas disgresiones que haré; el corazón de una Madre entiende siempre a su hija, aunque sólo sepa ésta balbucear; tengo la seguridad de que Vuestra Reverencia me comprenderá y me adivinará, por ser la que ha formado y ofrecido a Jesús mi corazón.

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