Santos Apóstoles · Kindle

Capítulo 1

Historia de un alma · Santa Teresita del Niño Jesús

Recuerdos de infancia

Tramo 6 de 16

Letra pequeñaMedianaGrande

Dignose Dios abrir mi inteligencia muy temprano y grabar tan profundamente en mi memoria los recuerdos de la infancia, que esos sucesos pasados me parecen ocurridos ayer. Sin duda quería Jesús darme a conocer y apreciar la madre incomparable que me diera. ¡Ay!, su mano divina pronto me la arrebató para coronarla en el. cielo.

El Señor se ha complacido en rodear de cariño mi vida entera; mis primeros recuerdos están llenos de las más tiernas sonrisas y caricias. Mas no sólo colocó junto a mí tanto amor, sino que también lo infundió en mi corazoncito, haciéndolo tierno y sensible. ¡No es posible imaginar hasta qué punto amaba yo a mi padre y a mi madre! Mi índole, naturalmente expansiva, les demostraba este amor de mil maneras; hoy no puedo menos de reírme al recordar los medios que empleaba en aquella época de mi vida.

Vuestra Reverencia se ha servido, Madre mía, entregarme las cartas que mamá le dirigía cuando Vuestra Reverencia era educada en la Visitación de Le Mans; recuerdo perfectamente los hechos que en ellas refiere, pero me será más fácil citar sencillamente algunos párrafos de estas lindas cartas, a veces demasiado lisonjeras para mí como dictadas por el amor maternal.

He aquí algunas líneas de mamá, en confirmación de lo que yo hacía respecto al modo de demostrar mi cariño a mis padres:

¡La chiquitina es un diablillo sin rival, que me acaricia deseándome la muerte! “¡Ah, cuánto me gustaría que te murieras, pobre mamita mía!”, y al reprenderla por tan extrañas palabras, contesta con aire muy sorprendido: “¡Pero si yo lo digo para que te vayas al cielo; ya que tú afirmas que para ir allá ha de morirse uno!” Cuando la dominan estos extremos de amor también le desea la muerte a su padre.

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