Santos Apóstoles · Kindle

Capítulo 4

Historia de un alma · Santa Teresita del Niño Jesús

Primera comunión y confirmación

Tramo 12 de 21

Letra pequeñaMedianaGrande

Pasadas aquellas deliciosas e inolvidables fiestas, tuve que reanudar mi vida de colegiala. Aprovechaba mucho en los estudios y recordaba fácilmente el sentido de las cosas; pero tenía dificultad extrema en aprenderlas de memoria. Sin embargo, logré ver coronados mis esfuerzos en el catecismo. Llamábame el señor Capellán su doctorcito, sin duda a causa de mi nombre de Teresa.

Durante el recreo me divertía a menudo viendo jugar de lejos a mis compañeras y entregándome a la vez a reflexiones serias. Esta era mi distracción favorita. Había inventado también otro juego que me gustaba mucho; buscaba cuidadosamente a los pobres pajaritos que encontraba muertos bajo los árboles, y les daba a todos honrosa sepultura en un mismo cementerio, a la sombra del mismo césped. Otras veces me entretenía en relatar historias a mis compañeras, entre las cuales mezclábanse a menudo algunas alumnas mayores; pero nuestra prudente maestra me prohibió luego que continuara mi oficio de orador, queriendo vernos correr y no discutir.

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