Capítulo 5
Historia de un alma · Santa Teresita del Niño Jesús
La gracia de Navidad
Tramo 1 de 21
Si el cielo me colmaba de gracias, yo en manera alguna las merecía. Me consumía sin cesar en vivos deseos de practicar la virtud; pero, ¡cuántas imperfecciones se mezclaban en mis actos! Mi extremada sensibilidad me hacía de veras insoportable; cuantas razones empleaban para corregirme de tan feo defecto, eran del todo inútiles.
¿Cómo me atrevía, pues, a esperar que me admitieran pronto en el Carmen? Era menester un pequeño milagro para dejar de ser niña en un momento; y este milagro deseado lo hizo Dios el día memorable del 25 de diciembre de 1886.
En aquella fiesta de Navidad, en aquella noche bendita, Jesús, el tierno Niño recién nacido, trocó la noche de mi alma en torrentes de luz. Al hacerse débil y pequeño por mi amor, me hizo a mí fuerte y valiente; me revistió de sus armas y desde entonces marché de victoria en victoria, empezando, por decirlo así, una carrera de gigante. Cerróse la fuente de mis lágrimas, que no volvió a abrirse más que en determinadas circunstancias y con mucha dificultad.
Ahora le diré, Madre mía, en qué circunstancia recibí la inestimable gracia de mi completa conversión.
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