Santos Apóstoles · Kindle

Capítulo 6

Historia de un alma · Santa Teresita del Niño Jesús

El viaje a Roma

Tramo 18 de 21

Letra pequeñaMedianaGrande

Procurando parecer muy poco apurada, a pesar de mi gran apuro, le expuse mi crítica situación metiéndole a él mismo en un apuro, puesto que todos los asientos de su coche estaban ocupados; pero uno de aquellos señores se apresuró a bajar, y ofreciéndome su puesto, sentóse modestamente al lado del cochero.

Parecía yo una ardilla cazada en una trampa. Verdaderamente sentíame intimidada en medio de aquellos grandes personajes, y justamente frente a frente del más temible de todos; pero él estuvo sumamente amable conmigo, interrumpiendo de vez en cuando la conversación para hablarme del Carmen, prometiéndome que haría cuanto estuviera en su mano para realizar mi deseo de entrar a los quince años.

Este encuentro fue un bálsamo para mi herida, sin que por ello me impidiera padecer. Había perdido yo toda confianza en las criaturas y sólo podía hallar en Dios mi sostén.

A pesar de esto, mi tristeza no era obstáculo que me impidiera interesarme vivamente por los santos lugares que visitábamos. En Florencia me complació mucho contemplara Santa Magdalena de Pazzi, en medio del coro de las Carmelitas. Todos los romeros querían tocar con sus rosarios el sepulcro de la Santa; pero sólo mi mano fue bastante pequeña para pasar por los agujeros de la reja. Por lo tanto, fui yola encargada de tan noble empleo, que duró un buen rato y me dejó muy ufana.

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