Santos Apóstoles · Kindle

Capítulo 9

Historia de un alma · Santa Teresita del Niño Jesús

La prueba de la fe

Tramo 19 de 26

Letra pequeñaMedianaGrande

Otra lección de Jesús es: “Dad a cualquiera que os pida, y si toman lo que os pertenece, no volváis a pedirlo”. Dar a todos los que piden es menos dulce que ofrecer una misma espontáneamente, por natural movimiento del corazón; tampoco cuesta dar cuando nos piden con afabilidad; pero si desgraciadamente se emplean para ello palabras poco delicadas, se rebela en el acto el alma que no está fortalecida en la caridad perfecta; halla mil razones para rehusar lo que así le piden; sólo después de haber convencido a la solicitante de su falta de delicadeza le concede por misericordia, lo que desea, o le hace un pequeño servicio que exige mucho menos tiempo que el empleado en hacer resaltar obstáculos y derechos imaginarios.

Si costoso es dara cualquiera que nos pida, más difícil es dejar que nos quiten lo que nos pertenece sin volver a pedirlo. ¡Oh, Madre mía!, digo que es difícil y debiera más bien decir que parece difícil, pues “el yugo del Señor es suave y ligero”; así que si lo aceptamos, experimentamos al punto su dulzura.

Decía, pues, que Jesús desea de mí que no reclame lo que me pertenece; esto deberá parecerme muy natural, puesto que en realidad nada me pertenece propiamente; debo, pues, alegrarme cuando sucede que sienta la pobreza de que hice voto solemne. Antes me figuraba no tener apego a nada, pero desde que las palabras de Jesús brillaron en mi mente llenas de luz, me veo muy imperfecta. Por ejemplo, si al instalarme para pintar encuentro los pinceles en desorden, si echo de menos una regla o un cortaplumas, estoy próxima a perder la paciencia y tengo que asirme a ella con todas mis fuerzas para no reclamar malhumorada los objetos que me faltan.

Último tramo abierto guardado si su navegador acepta cookies. También puede guardar esta página en favoritos.