Santos Apóstoles · Kindle

Capítulo 10

Historia de un alma · Santa Teresita del Niño Jesús

La caridad fraterna

Tramo 25 de 31

Letra pequeñaMedianaGrande

Esto mismo pensaba yo en el fondo de mi alma; y puesto que el celo deuna carmelita debe abarcar el mundo, espero con la gracia de Dios, ser útil a más de dos misioneros. Ruego por todos sin olvidar los simples sacerdotes, cuyo ministerio es a veces tan difícil como el de los apóstoles que predican a los infieles. En fin, quiero ser “hija de la Iglesia”, como nuestra Madre Santa Teresa, y rogar por todas las intenciones del Vicario de Jesucristo. Este es el fin principal de mi vida.

Si mis queridos hermanitos hubiesen vivido, me hubiera interesado con toda el alma en sus obras, sin descuidar por ello los grandes intereses de la Iglesia, que abarcan el universo entero. Pues de la misma manera quedo particularmente unida a los nuevos hermanos que Jesús me ha dado. Todo cuanto me pertenece, les pertenece a cada uno de ellos, puesto que Dios es demasiado bueno, demasiado generoso para hacer particiones; es tan rico, que da sin medida cuanto le pido, aunque no detallo extensamente las necesidades.

Desde que tengo dos hermanos y mis hermanitas las novicias, me sería imposible enumerar las necesidades de cada alma; no me bastaría el día para eso, y temería olvidarme de alguna cosa importante. Para almas sencillas no hay medios complicados y como yo soy de este número, me ha inspirado Nuestro Señor una manera muy sencilla de cumplir mis compromisos.

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