Capítulo 11
Historia de un alma · Santa Teresita del Niño Jesús
La confianza y el amor
Tramo 12 de 16
Sí, Amado mío, de esta manera se consumirá mi efímera vida en vuestra presencia. No tengo otro medio para demostraros mi amor que echar flores; es decir, no escatimar el menor sacrificio, no dejar perder ninguna palabra, ninguna mirada, aprovechar las menores acciones y ejecutarlas todas por amor. Quiero sufrir y hasta gozar por amor; así echaré flores; cuantas encuentre, sin exceptuar una sola, las deshojaré en vuestro obsequio. Además, cantaré constantemente, aunque tenga que sacar mis rosas de entre las espinas, cuanto más largas y punzantes sean éstas, más melodioso será mi canto.
Pero, ¿de qué os servirán mis flores y mis cantos, Jesús mío? ¡Ah, sé muy bien que esta fragante lluvia, esos frágiles pétalos que carecen de valor, estos cantos de amor que entona este corazón tan pequeño, os embelesarán a pesar de todo! Sí, estas nadas os recrearán, harán sonreír a la Iglesia triunfante, la cual, queriendo jugar con la niñita, recogerá las rosas deshojadas, y después de hacerlas pasar por vuestras manos divinas para comunicarles un valor infinito, las esparcirá sobre la Iglesia purgante para apagar su llama; sobre la Iglesia militante para darle la victoria.
¡Oh, Jesús mío, os amo! Amo también a mi Madre la santa Iglesia; tengo presente que “el más pequeño impulso de puro amor le es más útil que todas las obras juntas”.é
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