Santos Apóstoles · Kindle

Libro X · Capítulo 34

Las confesiones · San Agustín de Hipona

Tramo 3 de 4

Letra pequeñaMedianaGrande

Yo quiero ser del número de estos últimos, por esto resisto a los engaños que me pueden ocasionar mis ojos, para que mis pies no caigan en algunos lazos que me impidan seguir las sendas de vuestra justicia, por donde he comenzado a caminar; levanto hacia Vos los ojos invisibles de mi alma, para que Vos saquéis libres mis pies de aquellos lazos y, en efecto, Vos me los desenredáis, porque efectivamente dan mis pies en ellos. Como me sucede muchas veces, caigo en las asechanzas que me están armadas por todas partes; Vos, Señor, no cesáis de desenredarme y libertarme de ellas, porque Vos, que estáis guardando a Israel, no os dormís y dormitáis.

53. ¡Cuán innumerables son los alicientes que nuevamente han añadido los hombres para atraer y captar más bien la atención de nuestros ojos, con una infinidad de artificiosos tejidos, en varias modas de vestidos, de calzados, de vasos y otros utensilios, y de toda suerte de adornos y curiosidades hechas de mil maneras, y también por medio de pinturas y otros diversos modos de hacer figuras y retratos, pasando con algunas de estas cosas mucho más allá de lo que pedía la necesidad de usar de ellas, excediendo mucho con otras los límites de la moderación y finalmente abusando notablemente de otras más, de las cuales habían de usarse únicamente para representaciones piadosas! De modo que aman y siguen las obras exteriores que ellos mismos hacen y abandonan en su interior al que los hizo a ellos y deshacen la imagen que hizo de ellos.

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