Santos Apóstoles · Kindle

Libro XII · Capítulo 2

Las confesiones · San Agustín de Hipona

Tramo 1 de 1

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2. Alaba a vuestra Alteza la humildad de mi lengua, porque Vos hicisteis el cielo y la tierra. Ese cielo que veo y esta tierra que piso, de donde es esta tierra que llevo; Vos lo hicisteis.

Pero ¿dónde está, Señor, el cielo del cielo, del cual hemos oído en la voz del salmo (113, 16): El cielo del cielo para el Señor, mas la tierra la dio a los hijos de los hombres? ¿Dónde está el cielo que no vemos, en cuya comparación es tierra todo lo que vemos? Porque este todo corpóreo no todo en todas sus partes recibió igual hermosura, principalmente en las inferiores, cuyo fondo es la tierra; pero en comparación de aquel cielo del cielo, aun el cielo de nuestra tierra es tierra. Y estos dos grandes cuerpos juntos (nuestro cielo y tierra) pueden no absurdamente llamarse tierra en comparación de aquel no sé qué cielo, que es para el Señor, no para los hijos de los hombres.

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