Santos Apóstoles · Kindle

Libro III · Capítulo 42

La imitación de Cristo · Tomás de Kempis

Que no debemos poner nuestra paz en los hombres

Tramo 1 de 1

Letra pequeñaMedianaGrande

Jesucristo.– [1] Hijo, si buscas la paz en el trato con alguno para tu entretenimiento y compañía, te hallarás inconstante y sin sosiego.

Pero si vas a buscar la Verdad, que siempre vive y permanece, no te entristecerás por el amigo que se fuere o se muriere.

En mí ha de estar el amor del amigo, y por mí se debe amar cualquiera que en esta vida te parece bueno y mucho amas.

Sin mí no vale ni durará la amistad, ni es verdadero ni limpio el amor que yo no enlazo.

Tan muerto debes estar a semejantes aficiones de los amigos, que habías de desear (por lo que a ti te toca) vivir lejos de todo trato humano.

Tanto más se acerca el hombre a Dios cuanto más se desvía de todo gusto terreno.

Y tanto más alto sube a Dios cuanto más bajo desciende en sí y se tiene por más vil.

[2] El que se atribuye a sí mismo algo bueno, impide que la gracia de Dios venga sobre él, porque la gracia del Espíritu Santo siempre busca el corazón humilde.

Si te supieses perfectamente anonadar y desviar de todo amor creado, yo entonces te llenaría de abundantes gracias.

Cuando tú miras a las criaturas, pierdes de vista al Creador.

Aprende a vencerte en todo por el Creador, y entonces podrás llegar al conocimiento divino.

Cualquier cosa, por pequeña que sea, si se ama o mira desordenadamente, nos estorba gozar del Sumo Bien y nos daña.

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