Parte 3 · Capítulo 30
Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales
ALGUNOS OTROS AVISOS ACERCA DEL HABLAR
Tramo 1 de 3
Que tu manera de hablar sea dulce, franca, sincera, espontánea, ingenua y fiel. Guárdate de la doblez, del artificio y de la ficción; aunque no siempre es oportuno decir toda clase de verdades, nunca, empero, está permitido faltar a la verdad. Acostúmbrate a no mentir nunca a sabiendas, ni para excusarte, ni por otro cualquier motivo, y acuérdate de que Dios es el Dios de la verdad. Si dices mentiras por descuido, y puedes retractarlas al momento, mediante alguna explicación o reparación, retráctalas; una razón verdadera tiene más gracia y fuerza, para excusar, que una mentira.
Aunque, en alguna ocasión, se puede, con discreción y prudencia, disimular y encubrir la verdad con algún artificio de palabras, únicamente se ha de hacer en cosas de importancia y cuando claramente lo exigen la gloria y el servicio de Dios; fuera de este caso, los artificios son muy peligrosos, porque, como dice la Sagrada Escritura, el Espíritu Santo no habita en un espíritu fingido y doble. No existe delicadeza tan buena y tan deseable como la simplicidad. La prudencia mundana y los artificios carnales pertenecen a los hijos de este siglo; pero los hijos de Dios caminan rectamente y tienen el corazón sin dobleces. «Quien anda con simplicidad -dice el Sabio- anda seguro». La mentira, la doblez y el disimulo suponen siempre un espíritu flaco y envilecido.
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