Parte 4 · Capítulo 5
Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales
ALIENTO PARA EL ALMA QUE SE ENCUENTRA TENTADA
Tramo 1 de 2
Filotea, estos grandes asaltos y estas tremendas tentaciones nunca son permitidas por Dios, si no es en las almas que quiere elevar a su puro y excelente amor. Sin embargo, no se deduce de aquí que, después de ello, puedan tener la certeza de haber llegado a este amor, porque ha ocurrido varias veces que los que habían sido constantes en tan violentas acometidas, después, por no haber correspondido con fidelidad a la gracia divina, se han visto vencidos por tentaciones muy pequeñas. Lo digo porque, si alguna vez acontece que te sientas afligida por alguna violenta tentación, sepas que Dios te favorece con una merced extraordinaria, con la cual te da a entender que quiere engrandecerte delante de su divino acatamiento; pero, a pesar de esto, seas siempre humilde y temerosa, y no creas que vencerás las tentaciones pequeñas por el hecho de haber vencido las grandes, si no es por una continua fidelidad a la Majestad divina.
Por cualquiera tentación que te acometa y por cualquiera delectación que de ella se derive, mientras tu voluntad se niegue a consentir, no sólo en la tentación sino también en la delectación, no te turbes, porque Dios no recibe ofensa alguna.
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