Capítulo 8
Camino de perfección · Santa Teresa de Jesús
Trata del gran bien que es desasirse de todo lo criado interior y exteriormente
Tramo 1 de 3
1. Ahora vengamos al desasimiento que hemos de tener, porque en esto está el todo, si va con perfección. Aquí digo está el todo; porque, abrazándonos con solo el Criador y no dándosenos nada por todo lo criado, Su Majestad infunde de manera las virtudes, que, trabajando nosotros poco a poco lo que es en nosotros, no tendremos mucho más que pelear, que el Señor toma la mano contra los demonios y contra todo el mundo en nuestra defensa.
¿Pensáis, hermanas, que es poco bien procurar este bien de darnos todas al Todo sin hacernos partes? Y pues en Él están todos los bienes, como digo, alabémosle mucho, hermanas, que nos juntó aquí adonde no se trata de otra cosa sino de esto. Y así, no sé para qué lo digo, pues todas las que aquí estáis me podéis enseñar a mí, que confieso en este caso tan importante no tener la perfección como la deseo y entiendo conviene; y en todas las virtudes y lo que aquí digo, lo mismo; que es más fácil de escribir que de obrar; y aun esto no atinara, porque algunas veces consiste en experiencia el saberlo decir, y debo atinar por el contrario de estas virtudes que he tenido.
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