Santos Apóstoles · Kindle

Capítulo 11

Camino de perfección · Santa Teresa de Jesús

Prosigue en la mortificación y dice la que se ha de adquirir en las enfermedades

Tramo 2 de 3

Letra pequeñaMedianaGrande

3. Acordaos qué de pobres enfermos habrá que no tengan a quién quejarse; pues pobres y regaladas, no lleva camino. Acordaos también de muchas casadas -yo sé que las hay- y personas de suerte que con graves males, por no dar enfado a sus maridos, no se osan quejar, y con graves trabajos. Pues, ¡pecadora de mí!, sí que no venimos aquí a ser más regaladas que ellas. ¡Oh, que estáis libres de grandes trabajos del mundo, sabed sufrir un poquito, por amor de Dios, sin que lo sepan todos! Pues es una mujer muy mal casada, y porque no [lo] sepa su marido [no] lo dice y [no] se queja, pasa mucha malaventura sin descansar con nadie, ¿y no pasaremos algo entre Dios y nosotras de los males que nos da por nuestros pecados? ¡Cuanto más que es nonada lo que se aplaca el mal!

4. En todo esto que he dicho, no trato de males recios, cuando hay calentura mucha -aunque pido haya moderación y sufrimiento siempre- , sino unos malecillos que se pueden pasar en pie. Mas ¿qué fuera si éste se hubiera de ver fuera de esta casa?, ¿qué dijeran todas las monjas de mí? Y ¡qué de buena gana, si alguna se enmendara, lo sufriera yo! Porque, por una que haya de esta suerte, viene la cosa a términos que, por la mayor parte, no creen a ninguna, por graves males que tenga.

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