Capítulo 18
Camino de perfección · Santa Teresa de Jesús
Que prosigue en la misma materia y dice cuánto mayores son los trabajos de los contemplativos que de los activos. Es de mucha consolación para ellos
Tramo 1 de 5
1. Pues yo os digo, hijas, a las que no lleva Dios por este camino, que a lo que he visto y entendido de los que van por él, que no llevan la cruz más liviana y que os espantaríais por las vías y maneras que las da Dios. Yo sé de unos y de otros, y sé claro que son intolerables los trabajos que Dios da a los contemplativos, y son de tal suerte que, si no les diese aquel manjar de gustos, no se podrían sufrir. Y está claro que -pues lo es que a los que Dios mucho quiere lleva por camino de trabajos, y mientras más los ama, mayores- no hay por qué creer que tiene aborrecidos los contemplativos, pues por su boca los alaba y tiene por amigos.
2. Pues creer que admite a su amistad estrecha gente regalada y sin trabajos es disparate. Tengo por muy cierto se los da Dios mucho mayores; y así como los lleva por camino barrancoso y áspero -y a las veces que les parece se pierden y han de comenzar de nuevo a tornarle a andar-, que así ha menester Su Majestad darles mantenimiento, y no de agua, sino de vino, para que, emborrachados, no entiendan lo que pasan y lo puedan sufrir. Y así, pocos veo verdaderos contemplativos que no los vea animosos y determinados a padecer; que lo primero que hace el Señor, si son flacos, es ponerles ánimo y hacerlos que no teman trabajos.
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