Santos Apóstoles · Kindle

Capítulo 20

Camino de perfección · Santa Teresa de Jesús

Trata cómo por diferentes vías nunca falta consolación en el camino de la oración y aconseja a las hermanas de esto sean sus pláticas siempre

Tramo 3 de 4

Letra pequeñaMedianaGrande

4. Si queréis ser buen deudo, ésta es la verdadera amistad; si buena amiga, entended que no lo podéis ser sino por este camino. Ande la verdad en vuestros corazones, como ha de andar por la meditación, y veréis claro el amor que somos obligadas a tener a los prójimos. No es ya tiempo, hermanas, de juego de niños, que no parece otra cosa estas amistades del mundo, aunque sean buenas; ni haya entre vosotras tal plática de «si me queréis», «no me queréis», ni con deudos ni nadie, si no fuere yendo fundadas en un gran fin y provecho de aquel ánima. Que puede acaecer, para que os escuche vuestro deudo o hermano o persona semejante una verdad y la admita, haber de disponerle con estas pláticas y muestras de amor que a la sensualidad siempre contentan; y acaecerá tener en más una buena palabra -que así la llaman- y disponer más que muchas de Dios, para que después estas quepan. Y, así, yendo con advertencia de aprovechar, no las quito. Mas, si no es para esto, ningún provecho pueden traer y podrán hacer daño sin entenderlo vosotras. Ya saben que sois religiosas y que vuestro trato es de oración. No se os ponga delante: «no quiero que me tengan por buena», porque es provecho o daño común el que en vos vieren. Y es gran mal a las que tanta obligación tienen de no hablar sino en Dios, como las monjas, les parezca bien disimulación en este caso, si no fuese alguna vez para más bien. Este es vuestro trato y lenguaje; quien os quisiere tratar, depréndale, y si no, guardaos de deprender vosotras el suyo: será infierno.

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