Capítulo 28
Camino de perfección · Santa Teresa de Jesús
En que declara qué es oración de recogimiento y pónense algunos medios para acostumbrarse a ella
Tramo 2 de 7
3. Déjese de unos encogimientos que tienen algunas personas y piensan es humildad. Sí, que no está la humildad en que si el rey os hace una merced no la toméis, sino tomarla y entender cuán sobrada os viene y holgaros con ella. ¡Donosa humildad que me tenga yo al Emperador del cielo y de la tierra en mi casa, que se viene a ella por hacerme merced y por holgarse conmigo, y que, por humildad, ni le quiera responder, ni estarme con Él, ni tomar lo que me da, sino que le deje solo; y que, estándome diciendo y rogando le pida, por humildad me quede pobre, y aun le deje ir de que ve que no acabo de determinarme!
No os curéis, hijas, de estas humildades, sino tratad con Él como con padre, y como con hermano, y como con señor, y como con esposo; a veces de una manera, a veces de otra; que Él os enseñará lo que habéis de hacer para contentarle. Dejaos de ser bobas; pedidle la palabra, que vuestro Esposo es, que os trate como a tal.
4. Este modo de rezar, aunque sea vocalmente, con mucha más brevedad se recoge el entendimiento, y es oración que trae consigo muchos bienes. Se llama recogimiento, porque recoge el alma todas las potencias y se entra dentro de sí con su Dios, y viene con más brevedad a enseñarla su divino Maestro y a darla oración de quietud, que de ninguna otra manera. Porque allí, metida consigo misma, puede pensar en la Pasión y representar allí al Hijo, y ofrecerle al Padre, y no cansar el entendimiento andándole buscando en el monte Calvario, y al huerto y a la columna.
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