Capítulo 34
Camino de perfección · Santa Teresa de Jesús
Prosigue en la misma materia. Es muy bueno para después de haber recibido el Santísimo Sacramento
Tramo 1 de 7
1. Pues en esta petición, de cada día parece que «para siempre». Estando yo pensando por qué, después de haber dicho el Señor: cada día, tornó a decir: dánoslo hoy, ser nuestro cada día, me parece a mí, porque acá le poseemos en la tierra y le poseeremos también en el cielo, si nos aprovechamos bien de su compañía; pues no se queda para otra cosa con nosotros, sino para ayudarnos y animarnos y sustentarnos a hacer esta voluntad que hemos dicho se cumpla en nosotros.
2. El decir hoy me parece es para un día, que es mientras durare el mundo, no más. ¡Y bien un día! Y para los desventurados que se condenan, que no le gozarán en la otra, no es a su culpa si se dejan vencer, que Él no los deja de animar hasta el fin de la batalla. No tendrán con qué disculparse ni quejarse del Padre porque se le tomó al mejor tiempo. Y así le dice su Hijo que, pues no es más de un día, se le deje ya pasar en servidumbre; que pues Su Majestad ya nos le dio y envió al mundo por sola su voluntad, que Él quiere ahora por la suya propia no desampararnos, sino estarse aquí con nosotros para más gloria de sus amigos y pena de sus enemigos. Que no pide más de hoy, ahora nuevamente; que el habernos dado este pan sacratísimo para siempre, cierto lo tenemos. Su Majestad nos le dio -como he dicho- este mantenimiento y maná de la Humanidad, que le hallamos como queremos, y que, si no es por nuestra culpa, no moriremos de hambre; que, de todas cuantas maneras quisiere comer el alma, hallará en el Santísimo Sacramento sabor y consolación. No hay necesidad, ni trabajo, ni persecución que no sea fácil de pasar, si comenzamos a gustar de los suyos.
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