Capítulo 41
Camino de perfección · Santa Teresa de Jesús
Que habla del temor de Dios y cómo nos hemos de guardar de pecados veniales
Tramo 4 de 6
5. Yo alabo al Señor muchas veces y pensando de dónde vendrá por qué, sin decir palabra, muchas veces un siervo de Dios ataja palabras que se dicen contra Él. Debe ser que, así como acá, si tenemos un amigo, siempre se tiene respeto -si es en su ausencia- a no hacerle agravio delante del que saben que lo es, y como aquél está en gracia, la misma gracia debe hacer que, por bajo que éste sea, se le tenga respeto y no le den pena en cosa que tanto entienden ha de sentir como ofender a Dios. El caso es que yo no sé la causa, mas sé que es muy ordinario esto.
Así que no os apretéis, porque si el alma se comienza a encoger, es muy mala cosa para todo lo bueno, y a las veces dan en ser escrupulosas, y veisla aquí inhabilitada para sí y para los otros; y ya que no dé en esto, será buena para sí, mas no llegará muchas almas a Dios, como ven tanto encogimiento y apretura. Es tal nuestro natural, que las atemoriza y ahoga, y huyen de llevar el camino que vos lleváis, aunque conocen claro ser de más virtud.
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